CIDOB: Salvar el TIPNIS o salvar sus bolsillos?

El conflicto conocido ya meramente como ”TIPNIS” es esencialmente una disputa sobre el control de El Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure y su inmensa biodiversidad y recursos naturales. El conflicto no empezó con el gobierno de Evo Morales, ni con la VIII marcha indigena organizada por a principal organizacion indígena de tierras bajas la CIDOB, ni con la campaña internacional de desprestigio a nuestro presidente indígena por no respetar la Madre Tierra. El conflicto tiene muchos años de vigencia y grandes intereses económicos y políticos extranjeros y bolivianos. Para poder evaluar la situación con perspectiva y entender como este conflicto puede resultar en una alianza diabólica entre el separatismo oligárquico fascista del oriente y los dirigentes de la CIDOB, les presento dos artículos.

El primero se publico en 1998 por la FAO en su revista Unasylva #194 y muestra la creación de la CIDOB como parte de la estrategia de gobernación pluralista de las ONGs en el marco neoliberal de la protección de los derechos indígenas y el desarrollo sostenible creado por el Banco Mundial. Un proyecto común y corriente en el mundo ongista y teniendo en cuenta la coyuntura política de gobiernos corruptos neoliberles de los noventas, hasta progresista en su voluntad de empoderar a las comunidades indígenas. Lo interesante es que resulto en que las organizaciones indígenas afiliadas a la CIDOB, solas, se emprendieron en actividades de gestión y desarrollo de recursos naturales. Les consejo leer todo el documento minuciosamente. La conclusión señala:

Un elemento particular de la sociedad civil, las OPR (Organizaciones Populares Rurales), puede desempeñar un papel importante promoviendo la gestión sostenible de los recursos y el desarrollo de los medios de subsistencia. En el caso de las tierras bajas bolivianas, las OPR han protegido el capital natural contra la degradación causada por fuerzas externas, aunque a menudo por razones más relacionadas con la protección del territorio indígena que con la gestión forestal en sí misma. Sin embargo, para que esta protección se mantenga, las OPR deben encontrar incentivos económicos para la gestión forestal sostenible. Para ello estas organizaciones deben iniciar nuevos tipos de actividad (por ejemplo nuevas formas de extracción y producción, presencia en nuevos mercados). Las estrategias y la capacidad institucional que se requieren para alcanzar estos objetivos de generación de ingresos difieren a menudo de las desarrolladas por las OPR para la consecución de sus fines más políticos.”

Aunque sea un poco ambigua la conclusión por la ultima frase y aunque este escrito con un razonamiento profesional-paternalista-misionero-neoliberal, muestra como el marco ideologico-político y económico del mundo ongista llega a influenciar la estructura organizativa, social y política de las OPRs que financia y capacita. El enfoque individualista liberal que no toma en cuenta las tradiciones de las comunidades indígenas en una realidad pre-capitalista, ni la organizacion colectiva social como una fuerza emancipadora en si, presume que la justicia social y el desarrollo solo puede realizarse transformando las comunidades indígenas en empresas rentables en beneficio de la ”naturaleza”. ”Enseñado” a los indígenas como ”proteger” y beneficiarse de la naturaleza que siempre ha sido parte de ellos mismos. Les basta con la abreviación OPR para suponer que la comunidad automáticamente va beneficiar de la venta de recursos naturales. Las tradiciones comunales, la estructura organizativa, las funciones sociales y las posiciones políticas viene en segundo, tercero, etc plazo. No les importa si la organizacion indigena es democrática, participativa, representativa, horizontal o si es elitista, corrupta y vertical, porque no viene en cuenta. El objetivo es controlar el territorio para controlar los recursos naturales. La cúpula de la CIDOB tiene obviamente mucho poder e influencia en el TIPNIS y para no perderlo prefiere traicionar al movimiento indigena y aliarse con los fascistas que hace pocos años escupían y humillaban a indígenas en sus plazas. Ahora están arrinconados oponiendo la ley para consultar a los habitantes del TIPNIS sobre la construcción de la carretera. El segundo articulo que les presento resume la situación actual:

No hay contradicción, ni nada inconstitucional, la ley corta no se deroga, ni abroga, al ser un procedimiento inapropiado, requiere un ajuste que sea apropiado. Y eso es precisamente la ley de consulta, es ponerse a derecho, particularmente al constitucional. Pero aquí, la CIDOB está en un embrollo político y jurídico, sabiendo que tienen fuertes intereses económicos que proteger (las madereras, la caza de lagartos y los hoteles 5 estrellas, los peces endémicos, las rentas por turista para la dirigencia indígena y la renta frustrada al SERNAP), intereses políticos ajenos y propios (la estrategia regionalista de la derecha para continuar su control sobre el oriente boliviano que es la base de los intereses oligárquicos y que se suma a los intereses de la dirigencia indígena de ascenso político partidario rumbo al 2014). En ambos lados la CIDOB tiene problemas muy serios. Por el lado jurídico, negar la participación de sus propios afiliados a ejercer su derecho a la consulta, constituye una posición indefendible ante instancias internacionales de derechos humanos. Pierden la batalla jurídica. Por el lado político, pensar que la violencia es la única salida real a su propio embrollo, constituye realmente una intención de genocidio inadmisible, violencia para echarle la culpa al gobierno, violencia donde siempre pierden los que nada tienen…Es decir, la dirigencia del CIDOB, al cambiar la petición de consulta por cero carreteras, pasó de una demanda legítima con amparo constitucional y la legislación internacional de su lado, a una demanda ilegítima y desamparada en todo su contexto, tanto de la constitución como del derecho internacional de los derechos humanos, particularmente derechos humanos de pueblos indígenas.”

Idón Moisés Chivi Vargas, publicado en Bolpress.

En conclusión es importante enfatizar que este conflicto no se trada de salvar la naturaleza, esta creado en respuesta al primer gobierno en la historia de Bolivia que cuestiona y pone en tela de juicio la participación de ONGs en la lucha por la justicia social, el desarrollo sostenible y el respeto a la Madre Tierra. No es nada nuevo el uso de ONGs en el financiamiento de cambios estructurales de gobernación y de sociedad para el control de recursos naturales en países del Sur. La cooperación y la ayuda de las grandes potencias militares, políticas y económicas del mundo siempre cobra.

Gobernador fascista de Santa Cruz Rubén Costas y dirigente de la CIDOB Adolfo Chavez

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